Me costó bastante encontrarlo, pero después de un año de alquiler en alquiler, por fin encontré el pisito de mis sueños, que desde luego compré, aprovechando mi situación de empleada en un Banco.
Así que bueno, eso hice, me mudé a mi nuevo pisito, en el céntrico barrio de Ópera.
Me imagino que estaréis pensando…¿Qué nos va a contar ahora esta Mamen? ¿Cómo ha decorado su nuevo piso? ¿Lo que le han costado las cortinas? _Pues no! Y en concreto, porque nunca llegué a comprar cortinas. No sé, me gusta sentirme cual pajarillo libre y pensé que poner unas cortinas que me impidiesen disfrutar de las bellas vistas del centro de Madrid en primavera, no dejar entrar a los rayos de sol que iluminasen las paredes pintadas por mí de morado, sería como encerrarme en una cárcel así que os contaré cómo “intimé” con Rubén, “mi vecino de en frente”.
Normalmente voy por casa como una loca de acá para allá y la verdad es que ni miro si paso por delante de una ventana mientras me visto. En verano normalmente sólo llevo por casa unas braguitas. Tengo unas braguitas que me gustan mucho que son tipo culottes. Me encanta el color negro y creo que me favorece, pero también me gusta usar ropa interior de distintos colores como el blanco, morado,…
A veces, cuando llego muy estresada del trabajo, me gusta hacer un poquito de gimnasia. (Me pongo sobre una alfombra que coloco cerca de la ventana del salón), y luego suelo acabar dándome un baño relajante.
El caso es que las últimas veces que hacía gimnasia junto a la ventana recibía una llamada de teléfono, pero justo cuando iba a contestarlo, colgaban. Al principio me asusté, pero al final me acostumbré a ello.
Un día, hacia las 8 de la tarde, estaba haciendo estiramientos de espalda junto a la ventana con mi camiseta y mi culotte negros,
Cuando volvió a sonar el teléfono. Como ya estaba acostumbrada, dejé que sonara. Pero esta vez, no cesaba de sonar así que me levanté a contestarlo. (a lo mejor esta vez es alguien que realmente quiere hablar conmigo, pensé). Al principio nadie contestaba a mis “¿Si?” “¿Hola?”, hasta que el silencio se convirtió en un jadeo y luego en una voz apagada: “Soy Rubén, tu vecino del edificio de en frente y llevo varios días observándote mientras haces tus ejercicios de gimnasia junto a la ventana”. “Ya no puedo más, me tienes excitadísimo, me pones muy cachondo, pero siempre me dejas con la miel en los labios. ¿Me dejas que te proponga algo?”
Al principio no sabía qué decir, y me quedé callada. Entonces él me aseguró que no habría ningún tipo de contacto.
“Sólo quiero ver cómo te masturbas y masturbarme mientras te veo a tí hacerlo. “Sólo quiero que hagas lo que te apetezca, que te dejes llevar y que luego hagas lo que yo te pida y me pidas a mí que haga lo que quieras ver”.
“Creo que una noche te ví usando tus “juguetitos” mientras veías una peli de esas que a ti tanto te gusta ver”.
Al principio no sabía qué hacer. Pero algo me pasaba: Empecé a notar cómo me subía un escalofrío por mis piernas. Colgué el teléfono y me volví a la alfombra. _Mi cabeza me decía que tuviera cuidado, que no sabía dónde me estaba metiendo, pero mi cuerpo…¡empezaba a ir a su puta bola!_
Como si fuera una go-gó de discoteca, me puse de espaldas a la ventana y comencé a contonearme. Cada vez movía más mis caderas y mi culo. Entonces sentí unas ganas enormes de quitarme la camiseta y me saqué las tetas afuera para poder acariciármelas mientras continuaba contoneándome frente a la ventana. _Por un momento pude percibir la silueta de un hombre que no parecía llevar mucha ropa encima y que se encontraba de pie con una mano en su pene _¡Dios, Qué tamaño!, pensé y me quité el sujetador y el culotte. Me metí un dedo en la boca para humedecerlo con saliva y empecé a recorrer con la saliva mi cuello, mis pechos, mi tripa, mis caderas, mi vulva. Volví a humedecer mi dedo y me acaricié el culo, mis muslos. Ahora me pellizcaba los pezones. Empezaba a estar bastante mojada y súper caliente.
No podía parar. Estaba mojadísima, así que volví a chuparme un dedo y me lo metí en el coño. Con la otra mano, me acariciaba la vulva y de vez en cuando rozaba mi clítoris.
Casi no tenía tiempo de ver lo que pasaba al otro lado de la ventana. Rubén movía su mano sobre su pene de abajo a arriba cada vez más rápido.
comentarios: (2)
23/07/2007 10:38
MAMEN
je, je...!!
¡Pues ya mismo!!
Así que te gustaría verme mientras me masturbo...Todo se andará.
17/07/2007 16:58
mip649942
Pues sabes que no pinta nada mal tu relato???jejejejej. AS mi me gustaría tener ocasión de hacerme una buena paja viendo como tu te la haces tambien.... es una de mis fantasias. Pero espero que sigas pronto pues no quiero estar en erección mucho tiempo jajajajajaja
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MAMEN
Nací en un pequeño pueblecito de montaña, en el que vivía con mis padres hasta que cumplí los 24 años y me fui a vivir a Madrid para estudiar un Máster en banca. Actualmente trabajo de cajera en un banco. Soy morena con el pelo largo y liso. Me encantan los trajes de chaqueta y falda. Actualmente tengo 28 años Mi tez es blanca. Dicen que tengo los pechos grandes. Siempre voy depiladita. Tengo un pequeño tatuaje de una luna morada en el monte de Venus. Me flipan los dulces. Me gusta mucho el sexo. Me encanta bailar, salir de copas. Me aburro mucho pq aún no he conseguido hacer muchas amistades, desde mi reciente incorporración al Banco en el que trabajo.